La industria de cosméticos avanza con el progreso de la
química y registra cifras millonarias aun en tiempos de recesión económica.
Cuando el señor Richard Barrie, vicepresidente de la
compañía Fabergé firmó hace 10 años
un contrato con la modelo Margaux Hemingway por un millón de dólares de
entonces, sus
Colegas del mundo financiero creyeron que estaba loco y que
la quiebra no tardaría.
Cuando ese mismo señor Barrie aseguró que en los momentos de
depresión económica las industrias con mejores posibilidades de sobrevivir con
éxito eran las de cosméticos –aseo, fragancias y maquillaje-, esos mismos
genios de las finanzas se burlaron del industrial.
El tiempo le daría la razón a Richard Barrie. La publicidad de Fabergé con Margaux Hemingway fue todo un éxito y se confirmó su
teoría: mientras durante recesiones económicas otras industrias quiebran, la de
belleza cobra fuerza. Los sicólogos
industriales lo han explicado: la mujer que no se puede comprar un vestido
nuevo se resigna comprando nuevos productos de belleza.


